5fars Diagnóstico y entrenamiento de las habilidades de la comunicación
18/04/2012

Facebook y la comunicación de emociones

Se debate mucho, y no sin razón sobre los peligros de facebook. Pero empieza a constatarse un aspecto muy positivo: parece que los adolescentes, como nunca antes, son capaces de transmitirse emociones. ¿Estamos ante un nuevo paradigma?

Tuve la ocasión de debatir durante largo rato con un grupo de profesionales (algunos de ellos verdaderos sabios) sobre el estado actual de la comunicación y las redes sociales. Yo, como había hecho ya otras veces, mostré abiertamente mis reticencias a las relaciones que se establecen por Facebook, alertando de sus riesgos y de la limitación que puede suponer para la insustituible comunicación cara a cara. Entre los debatientes se encontraba una joven recién licenciada que está desarrollando su tesis alrededor de este tema, y un comentario suyo me impactó. Me dijo: “Nunca había visto la complicidad y los abrazos que hoy veo entre los adolescentes que se relacionan vía facebook”.

 

Me estaba claramente sugiriendo que Facebook, para los adolescentes, lejos de limitar sus relaciones podría estar impulsando como nunca antes la comunicación de sus emociones. Sería una gran noticia, que quería contrastar. Dispuesto a saber más, cité a cuatro adolescentes para hablar sobre el tema: Sonia, Alex, Berta y Paula. Y tras un par de horas de intensa charla me confirmaron sin ninguna duda la tesis: facebook es una gran ayuda en sus relaciones.

 

Facebook: la vida en directo.

 

“Claro que estudiamos con Facebook, nos ayuda un montón: puedo colgar un esquema que he hecho e inmediatamente todos lo ven”

Sonia

 

Facebook está cambiando las reglas del juego de la comunicación para los adolescentes. Y visto desde la óptica adulta, hay motivos de preocupación, sea por las horas que pasan delante de la pantalla o por el tipo de relaciones que establecen. Pero lo cierto es que es un mundo que nosotros no hemos conocido, y que por ello a veces no acabamos de entender. Un mundo que hemos de empezar a mirar con otros ojos.

 

Para los adolescentes, Facebook es el medio de vivir en directo sus relaciones y estar al corriente permanentemente de todo lo que ocurre y les ocurre. Si tienen algo que decirse, o si surge una noticia (el día que me entrevisté con ellos saltó la noticia de un posible bachillerato de tres años) se comenta al instante en Facebook.

 

A través de Facebook, muere la idea del “hasta mañana” a la salida de la escuela. Cualquier cosa que pase en sus vidas será compartida por ellos en cualquier momento.

 

La puerta de entrada a las emociones.

 

“Si quiero ser amigo de alguien, comienzo con un “me gusta” en su Facebook. Luego entro en el chat. Y acabaré haciéndome amiga en la realidad”

Berta

 

Los adolescentes utilizan Facebook para iniciar el acercamiento a posibles amistades, para abrir la puerta con personas con las que no tienen tantas oportunidades de relación, y para decirse cosas que no se han atrevido a decirse cara a cara. Si se han enfadado, a través de Facebook hacen el primer intento de reconciliarse, ahorrándose la posibilidad de un “zasca” (chasco en lenguaje adolescente) en directo. Llegan al extremo de empezar a salir por Facebook... y de cortar también.

 

Parecería pues que lo que está consiguiendo Facebook es que los adolescentes compartan sus emociones mucho antes y con mucha más intensidad de lo que fuimos nosotros capaces de hacerlo. Porque se sienten igual de incómodos que nos sentíamos nosotros haciéndolo cara a cara, pero en cambio se sienten cómodos haciéndolo de esta manera, y están desarrollando e integrando el lenguaje necesario para hacerlo. Ellos están creando su lenguaje. Y la prueba son los vínculos de afecto que consiguen. Expresan abiertamente que la interacción vía Facebook no les resta motivación para verse en persona, sino que sienten aún más ganas.

 

Es cierto que en todo este proceso también entra la crítica, y en ciertas ocasiones el insulto. Y que existe el riesgo de retroalimentación de esta crítica o este insulto. Pero reconocen que son contadas las ocasiones en que ocurre.

 

Facebook les permite además desahogarse de los episodios que han vivido en la escuela o en casa, (conflictos con los amigos, una bronca de los padres...) ayudándoles a no quedarse dentro todas estas emociones.

 

Siempre se ha recomendado por parte de los especialistas en comunicación no gestionar las emociones vía e-mail, por los malentendidos que se pueden generar al no poder captar el tono exacto de lo que se comunica. Esto sigue siendo válido para los mensajes que nos cruzamos con los que tenemos interacciones esporádicas, o con fines profesionales. Pero parece no ser tan cierto en el caso de las relaciones adolescentes. En sus diálogos vía Facebook saben perfectamente qué se están diciendo, la intensidad de cada expresión, “se tienen la medida”. Y funciona. Quizás porque es un diálogo muy vivo, en el que se matiza en directo. Quizás porque el lenguaje les pertenece, han nacido con él y están completamente metidos en él. No tienen las dificultades de interpretación de los mensajes que los adultos sin duda podríamos tener.

 

Un facebook virtual, y uno real

 

“Hay gente muy falsa, que lo único que quiere es que la vean como amiga de alguien en Facebook”.

Paula

 

Reconocen los propios adolescentes que hay dos Facebook: uno en el que los amigos son realmente amigos, y uno en el que se agregan amigos para tener más contactos que los demás, y en el que se proyecta una personalidad ficticia. El primero sirve para reforzar las relaciones. El segundo, para “que te vean y vean que eres amigo de alguien”.

 

La buena noticia es que saben quien es de Facebook ficticio y quien es de Facebook real, y tienen muy claro que pueden esperar en uno u otro caso. Y en el Facebook real, no aceptan amigos que no estén absolutamente contrastados, y sean realmente amigos.

 

Es este Facebook real, y sólo este, el que ayuda en el proceso de comunicación de las emociones. Y es precisamente el Facebook ficticio el que plantea todos los peligros que hasta ahora hemos atribuido a Facebook. Es importante establecer esta diferencia para poder juzgar los límites que tenemos que ponerle en el caso de nuestros hijos adolescentes.

 

Límites muy claros y muy necesarios

 

“No dejamos de hacer nada por engancharnos al Facebook. Lo usamos cuando no tenemos nada mejor que hacer...”

Alex

 

Una vez puesta de manifiesto esta bienvenida capacidad de compartir sentimientos a través de Facebook por parte de los adolescentes, es conveniente también poner los límites necesarios.

 

Porque una característica evidente de la etapa adolescente es el hecho de no tener clara la frontera entre lo público y lo privado, las imágenes que pueden o no compartir, las manifestaciones que deberían o no hacer públicas. El límite de pudor en la adolescencia es en ocasiones temerario, y debemos ayudarles a no sobrepasarlo.

 

También es evidente, que aunque ellos manifiestan su autocontrol, y su determinación a no renunciar a otras actividades por Facebook, los límites de tiempo son también necesarios. Porque de la misma manera que manifiestan que sólo lo utilizan si no tienen algo mejor que hacer, también reconocen que lo usan cuando lo que tienen que hacer como alternativa no les apetece.

 

En cualquier caso, como adultos, nos toca seguir investigando. Facebook está en sus primeros años de vida, es un mundo muy nuevo y tenemos muy poca experiencia. Es lógico que tengamos prevenciones. Pero es importante también que estemos abiertos a lo bueno que trae consigo.

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