"Buen Viaje"

May 4, 2014

Carla es periodista y ha sido durante nueve años la jefa de prensa de un destacado ejecutivo.

 

Durante este tiempo ha trabajado intensamente y sin horarios, con gran profesionalidad. Ha tenido que gestionar varias situaciones de crisis de la empresa, ha pasado por dos fusiones, y se ha tenido que trasladar dos veces de residencia. Se ha ganado la absoluta confianza de su jefe y la de los periodistas y medios de comunicación con los que ha trabajado.

 

Hace unos meses, y sintiendo un considerable desgaste personal y profesional por su ritmo frenético de trabajo, se planteó hacer un punto y aparte en su vida. Decidió renunciar a su empleo, y trasladarse a vivir a un remoto pueblo del norte de Alemania donde actualmente reside y trabaja su pareja.

 

Con la decisión tomada, aunque también hecha un mar de dudas, empezó a comunicar su decisión a las personas más allegadas. Para su sorpresa, se encontró con dos pautas fijas de reacción: aquellos que inmediatamente se preocupaban por lo que les pasaría a ellos sin tenerla a su lado, y aquellos que no sólo le cuestionaban sus planes sino que la prevenían de todos los escollos con los que se iba a encontrar.

 

“Estás huyendo porque estás quemada. Tómate unas vacaciones y lo verás todo distinto...”, “Ahora lo ves muy claro pero cuando estés allí, sin nada que hacer, se te caerá el mundo encima...”, “Te cargarás tu carrera profesional. Cuando vuelvas nadie se acordará de ti...” fueron algunas de las reacciones que tuvo que escuchar, opiniones seguramente bienintencionadas, que lo que buscaban era protegerla, pero que no la ayudaban en absoluto.

 

En su ronda de conversaciones con sus allegados, quedó para tomar una cerveza con Álex, uno colaborador de la empresa con el que se llevaba especialmente bien. A la vista de anteriores reacciones estaba preparada para sus comentarios desalentadores; sin embargo, lo que recibió fue todo lo contrario. Sus palabras de apoyo y aliento se resumieron en la frase que le dijo al final de la velada: “Carla, no lo dudes. Es tu gran oportunidad. Aprovéchala. Te saldrá bien”.

 

Carla, a pesar de sus dudas, siguió adelante con sus planes. Hace unos días tomó el avión rumbo a Berlín, para desplazarse desde allí a su destino final. En los últimos días los preparativos del viaje fueron intensos y aunque lo hubiera querido, no encontró el tiempo para despedirse de todos. No pudo despedirse personalmente de Álex, pues no pudieron coincidir en ningún día que a los dos les fuera bien. Sin embargo, desde el mismo aeropuerto, le envió un SMS que decía:

 

“Gracias por haber hecho posible que cambiara mi miedo por ilusión”.

 

                                                                      * * * * *

 

En la Balanza Emocional de nuestras relaciones hay momentos cruciales en que recibimos grandes aportaciones de oro, cosa que sitúa la balanza en positivo fortaleciendo la relación, o grandes aportaciones de plomo, cosa que la sitúa en negativo poniéndola claramente en peligro. Y una gran decisión vital como la de Carla en la historia es uno de esos momentos.

 

También es el momento en dónde uno puede descubrir el verdadero valor de algunas relaciones, a la vista de las reacciones que provoque en los demás. Así, hay quien sólo piensa en las consecuencias para ella/él de esa decisión, sin tener en cuenta para nada a la persona que la toma. Y hay también quien siente la imperiosa necesidad de disuadir a quien la toma , sencillamente porque ella o él no lo haría, o porque –y en muchos casos esta es el verdadero motivo- ella ó él no se atrevería a tomarla.

 

Y hay, afortunadamente, unos pocos que cuando alguien inicia un gran viaje, en lugar de prevenirle de tormentas y mareas, simplemente se acercan al muelle cuando el barco va a zarpar para gritarle “¡Buen viaje!”. Una aportación de oro significativa a la balanza emocional.

 

Cierto es que muchas veces cuando comunicamos una decisión importante a los demás, que nosotros hemos madurado y meditado largamente, podemos pillarlos por sorpresa, y podemos provocar reacciones impulsivas, no siempre reflexionadas y no siempre positivas. Y estas reacciones, no van a ser neutras emocionalmente: se convierten en plomo puro y afectan negativamente a la relación.

 

En el caso descrito, Carla pudo desenmascarar la verdadera naturaleza de muchas de las relaciones que mantenía con su entorno, y pudo calibrar la verdadera Balanza Emocional que mantenía en muchas de ellas. Descubrió en su despedida que muchas relaciones que ella creía genuinas eran de puro interés, y que algunos de sus aparentes amigos no eran capaces ni tan siquiera de ponerse en su piel. Y descubrió también que podía apoyarse firmemente en algunas relaciones que para su sorpresa tenían fundamentos mucho más sólidos de lo que hubiera podido imaginar.

 

Las reacciones de la gente ante una situación excepcional pueden marcar un antes y un después en una relación. Es importante pues ser muy conscientes de cuál será el efecto de nuestra relación, y pensar sólo en el otro, y en un ejercicio de pura empatía, ponerse en su piel. Y si vemos a la persona tomando la decisión en plena libertad y de forma madura, sólo nos queda desearle, sentidamente, ¡buen viaje!.

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Ferran Ramon-Cortés | Habilidades de Comunicación