Tan lejos y tan cerca

September 21, 2015

En la novela de Marc Lévy “Los límites de nuestro infinito”, la protagonista, una señora mayor que ha pasado los últimos 15 años desconectada de la realidad en la cárcel, al hablar de internet y las redes sociales afirma: “Si lo he entendido bien, te acercas a la gente que está lejos, y te alejas de la gente que está cerca”.

 

Me encantó la afirmación, la apunté en una libreta, y aquella tarde pasé un buen rato dándole vueltas, decidiendo si estaba o no estaba de acuerdo con ella.

 

Y estas son mis (siempre provisionales) conclusiones:

 

Pienso que es exactamente así cuando veo en los restaurantes a los jóvenes manipulando el móvil mientras cenan en familia. O cuando veo en las reuniones a los ejecutivos contestando correos electrónicos, absolutamente ajenos a lo que se está hablando. Y podríamos buscar muchos otros ejemplos.

 

Los móviles nos sacan del momento presente; sucumbimos a la tentación de prestar atención a un correo que nos entra, y nos descubrimos a los pocos minutos absolutamente desconectados del momento presente.

 

Y las horas de pantalla se traducen en espesos silencios familiares.

 

Es encomiable la capacidad de las redes para efectivamente acercarnos a gente que está muy lejos, y es algo que es de reconocer y agradecer. Nunca en la historia de la humanidad hemos estado tan cerca de aquellos a los que no vemos, y en algunos casos ni personalmente conocemos.

 

Pero es peligrosa su capacidad para robarnos la atención y el tiempo, alejándonos en presencia y en horas de convivencia de los que tenemos al lado.

 

Sin embargo, también constato cómo las redes sociales a pesar de robar horas del contacto presencial, ayudan a que este contacto presencial, cuando se produce, sea mucho más profundo y potente. De alguna manera, a través de las redes se prepara ese contacto, y se mantiene la llama muy viva hasta que se produzca el siguiente.

 

Yo personalmente disfruto con los grupos de WhatsApp en los que estoy metido: mi familia inmediata, mi familia extendida, un grupo de amigos de la escuela, y un par de grupos de amigos especiales. Creo que en el caso de los grupos de amigos, nuestros encuentros serían menos intensos sin el contacto previo por WhatsApp y me atrevo a creer que algunos encuentros ni se producirían.

 

Pero también me he disciplinado a salir de muchos grupos, a dejar muchos foros, y a restringir las horas de conexión a las redes. Algunos lo han entendido, otros se molestaron.

 

Con las redes sociales te acercas a las personas que están lejos, sin duda; y el gran reto está en no alejarte de las que están cerca. Para no caer en lo que Francesc Miralles, en su precioso libro “La lección secreta” afirma:

 

“… me doy cuenta de que he vivido en una solitud superpoblada”.

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Ferran Ramon-Cortés | Habilidades de Comunicación